Antes de empezar. Este cuestionario es orientativo: no da un diagnóstico ni sustituye la evaluación de un profesional. Tus respuestas no se guardan ni se envían a ningún sitio; el resultado se calcula en tu dispositivo.

Piensa en los últimos doce meses.

  1. Juego más tiempo del que tenía pensado, y me cuesta parar aunque me lo proponga.

  2. Cuando no puedo jugar me siento irritable, inquieto o de mal humor.

  3. He dejado de lado actividades que antes me gustaban, o a personas que me importan, para jugar.

  4. El juego afecta mi sueño: me acuesto mucho más tarde o duermo menos por jugar.

  5. Mi rendimiento en los estudios o el trabajo ha bajado por el juego.

  6. Sigo jugando aunque sé que me está haciendo daño.

  7. Miento o minimizo sobre cuánto juego.

  8. Juego para escapar de la ansiedad, la tristeza o los problemas.

  9. He gastado en el juego, en compras dentro del juego o en apuestas asociadas, más de lo que podía.

  10. Mis intentos de reducir el tiempo de juego han durado poco.

  11. Pienso en el juego cuando no estoy jugando, y planifico la próxima sesión.

  12. Este patrón lleva meses.