Qué es

El consumo deja de ser una elección

Hablamos de adicción, o trastorno por consumo, cuando una persona sigue usando una sustancia o repitiendo una conducta a pesar del daño que le causa, y no consigue parar aunque quiera. Aparece la tolerancia (hace falta más para el mismo efecto), la abstinencia (malestar al dejarlo) y el consumo ocupa cada vez más espacio en la vida.

Puede ser alcohol, cannabis, cocaína, medicamentos como sedantes o analgésicos, o conductas como el juego, los videojuegos o el uso compulsivo de la tecnología. Con frecuencia la adicción convive con otra condición, como depresión, ansiedad, TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad) o trastorno bipolar. A eso se le llama patología dual, y tratar las dos a la vez suele dar mejores resultados que abordarlas por separado.

El tratamiento combina la parte médica (manejo de la abstinencia, medicación para reducir el deseo, tratamiento de la condición asociada) con la psicoterapia (motivación, prevención de recaídas, reconstrucción de la vida sin la sustancia) y, cuando hace falta, el trabajo con la familia. En los casos que lo requieren, puede proponerse el internamiento para un trabajo más intensivo, y el seguimiento continúa aquí después del alta.

Señales frecuentes

  • Consumes más cantidad o durante más tiempo de lo que tenías pensado.
  • Quieres reducir o dejarlo y no lo logras.
  • Has intentado dejarlo por tu cuenta, una o varias veces, y no lo has conseguido.
  • Necesitas más para sentir el mismo efecto.
  • Sientes malestar al dejar de consumir: temblor, sudor, ansiedad, insomnio, irritabilidad.
  • Fallas en el trabajo, los estudios o la casa por el consumo.
  • Sigues consumiendo aunque te cause problemas con la pareja, la familia o la salud.
  • Has dejado actividades que antes te importaban.
  • Consumes en situaciones de riesgo, como al manejar.
  • Las personas cercanas te han dicho que les preocupa.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad y el sexo

Cómo varía según la edad

La sustancia y la forma cambian con la etapa de la vida; el mecanismo de fondo es parecido.

Adolescentes

Inicio con alcohol, vapeo o cannabis, a veces con fármacos de casa; cambios de amistades, aislamiento, caída del rendimiento, mentiras. El cerebro adolescente es más vulnerable a la adicción, y una intervención temprana suele mejorar el pronóstico. En Neurohealth nuestros psiquiatras atienden adolescentes a partir de los 13 años.

Adultos

Consumo que se normaliza con la vida social o el estrés laboral hasta que empieza a costar: conflictos de pareja, ausencias, problemas de salud. Es frecuente que detrás haya ansiedad, depresión, TDAH o alguna otra condición psiquiátrica sin tratar.

Adultos mayores

Alcohol y medicamentos (sedantes, hipnóticos, analgésicos) son lo más frecuente, y con frecuencia pasan desapercibidos. Caídas, confusión, olvidos o cambios de ánimo pueden ser señales. La combinación con otros fármacos hace más delicado el manejo.

Adicciones sin sustancia

El juego patológico, las apuestas en línea, los videojuegos y el uso compulsivo del teléfono siguen un patrón parecido: pérdida de control, más tiempo del previsto, malestar al parar y consecuencias. Se tratan con el mismo enfoque, y en Neurohealth hay psiquiatría especializada en adicciones comportamentales. Tienen su propia página: <a href="/areas/videojuegos/">trastorno por uso de videojuegos →</a>, <a href="/areas/redes-sociales/">uso problemático de redes sociales →</a> y <a href="/areas/conductas-adictivas/">conductas que parecen adicciones (comida, compras y otras) →</a>.

Mitos

Tres ideas que atrasan la consulta

"Tiene que tocar fondo"

Esperar el fondo cuesta salud, relaciones y a veces la vida. La adicción suele tratarse mejor cuanto antes, y una persona no necesita estar convencida del todo para empezar: la motivación se trabaja en la propia consulta.

"Es cuestión de fuerza de voluntad"

La adicción altera justamente los circuitos cerebrales de los que depende la capacidad de decidir y de mantener una decisión. Por eso alguien puede resolver con toda sinceridad dejar de consumir en un momento dado y, a los tres días, volver a hacerlo. El tratamiento aporta herramientas, médicas y psicológicas, para que esa decisión tenga más posibilidades de mantenerse.

"Si vuelvo a consumir, fracasé"

Las recaídas forman parte del proceso de recuperación de muchas personas. Para el pronóstico pesa sobre todo lo que se hace después: retomar pronto, entender qué la disparó y ajustar el plan.

Cómo lo abordamos

Psiquiatría especializada y psicología clínica, juntas

La consulta de adicciones tiene su propio enfoque. El psiquiatra maneja la abstinencia, la medicación y la condición asociada, y la psicóloga trabaja la motivación, la prevención de recaídas y la familia; ambos comparten el peso del tratamiento y la primera consulta, con psiquiatría o con psicología, orienta por dónde conviene empezar. Presencial o por telemedicina.

La abstinencia de alcohol y de sedantes puede ser peligrosa. Si al dejar de consumir aparecen temblores intensos, sudoración, confusión, alucinaciones o convulsiones, acude a una emergencia. Ver hospitales → Si dudas por dónde empezar: ¿psiquiatra o psicólogo?
Autoevaluación

¿Te preocupa tu consumo, o el de alguien cercano?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿Tengo que dejar de consumir antes de la primera consulta?

No. Ven como estés. La primera consulta sirve justamente para evaluar la situación y decidir cómo y a qué ritmo dejarlo de forma segura. Con algunas sustancias, dejarlo de golpe sin supervisión puede ser peligroso.

¿Puedo venir aunque no esté seguro de querer dejarlo?

Sí. Muchas personas llegan con dudas o presionadas por la familia. La ambivalencia es parte del proceso y se trabaja en consulta; nadie te va a juzgar ni a obligar.

¿Puedo consultar por un familiar que no quiere venir?

Sí. La orientación a la familia es un servicio en sí mismo: ayuda a saber cómo hablarle, qué límites poner y cómo cuidarse mientras tanto. Con frecuencia es el primer paso para que la persona acepte venir.

¿Atienden adicción al juego o a la tecnología?

Sí. Las adicciones comportamentales se evalúan y tratan con el mismo enfoque, y contamos con psiquiatría especializada en ellas. Cada una tiene su página: videojuegos →, redes sociales → y comida, compras y otras conductas →.