Qué es

Qué es el trastorno por uso de videojuegos

La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por uso de videojuegos como un diagnóstico, dentro de los trastornos por conductas adictivas. Lo define por tres rasgos que se mantienen durante al menos doce meses: la persona no controla cuándo empieza, cuánto juega ni cuándo para; el juego pasa a tener prioridad sobre otros intereses y actividades de la vida diaria; y continúa o aumenta a pesar de las consecuencias. El DSM-5 lo recoge como una condición en estudio, con el nombre de trastorno de juego por internet.

Las horas por sí solas no definen el problema. Hay personas que juegan mucho y mantienen su vida en orden, y otras que con menos horas ya han perdido el sueño, las clases o el trabajo. Lo que cuenta es la pérdida de control y el daño. Con frecuencia el juego cumple una función: calma la ansiedad, tapa un ánimo bajo, da una sensación de logro que falta en otras áreas, o es el único lugar donde la persona se siente competente y acompañada. Por eso es habitual encontrar detrás depresión, ansiedad social, TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad) o rasgos del espectro autista.

El tratamiento combina la psicoterapia, que trabaja la motivación, el manejo del tiempo, las alternativas y aquello que el juego estaba resolviendo, con la psiquiatría cuando hay una condición asociada que tratar. En adolescentes, el trabajo con la familia es parte central: acuerdos sobre el uso, manejo de los conflictos y recuperación de otras actividades.

Señales frecuentes

  • Juegas mucho más tiempo del que tenías pensado, y te cuesta parar aunque te lo propongas.
  • Cuando no puedes jugar te sientes irritable, inquieto o de mal humor.
  • Has dejado de lado actividades que antes te gustaban, o a personas que te importan, para jugar.
  • El juego está afectando tu sueño, tus comidas, tus estudios o tu trabajo.
  • Sigues jugando aunque sabes que te está haciendo daño.
  • Mientes o minimizas sobre cuánto juegas.
  • Juegas para escapar de la ansiedad, la tristeza o los problemas.
  • Has gastado en el juego, en compras dentro del juego o en apuestas asociadas, más de lo que podías.
  • Tus intentos de reducir han durado poco.
  • Este patrón lleva meses.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad

Cómo varía según la edad

El problema se concentra en adolescentes y adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad.

Niñas, niños y adolescentes

Es la etapa de mayor riesgo. Las señales suelen ser el desplome del rendimiento escolar, el sueño invertido, las peleas cuando se les pide parar, el abandono del deporte o de los amigos fuera de la pantalla y el aislamiento en la habitación. Conviene revisar qué hay detrás: dificultades de atención, ansiedad social, acoso escolar o un ánimo bajo. El abordaje se hace con la familia, en terapia infantil y de familia, y con psiquiatría infantil cuando hace falta.

Adultos jóvenes

Universitarios y adultos que trabajan y que juegan hasta la madrugada, con ausencias, retrasos y proyectos que no avanzan. Muchos consultan cuando la pareja o la familia lo pide, o cuando pierden un empleo o un semestre. El trabajo se centra en recuperar el control, ordenar el sueño y tratar la condición asociada, que con frecuencia existe.

Adultos

Es menos frecuente que en los jóvenes. Suele estar ligado a los juegos con apuestas o con compras dentro del juego, al aislamiento o a una depresión. Cuando el juego ocupa el lugar de la vida social o de la pareja, conviene evaluar qué más está pasando.

Mitos

Tres ideas que atrasan la consulta

"Es cosa de la edad, ya se le pasará"

A algunos adolescentes el juego les cuesta años de estudios y de relaciones, y un problema de ánimo o de atención que estaba debajo sigue sin tratarse. Cuando hay pérdida de control y daño durante meses, consultar temprano suele cambiar el curso.

"La solución es quitar la consola"

Retirar el aparato de golpe suele producir una crisis y no resuelve lo que el juego estaba cubriendo. El trabajo consiste en recuperar el control del tiempo, acordar reglas que se puedan cumplir y llenar el espacio con otras actividades y relaciones; en adolescentes, con la familia como parte activa.

"Jugar mucho ya es adicción"

Muchas personas juegan mucho y llevan una vida ordenada. El diagnóstico exige pérdida de control, prioridad del juego sobre lo demás y daño que se mantiene en el tiempo. Sin esas tres cosas, hablamos de un uso intenso que conviene observar, y a veces de un problema distinto: un trabajo o unos estudios que se están evitando, una ansiedad social o una depresión.

Cómo lo abordamos

Psiquiatría especializada en adicciones y psicología clínica, juntas

La consulta de adicciones comportamentales tiene su propio enfoque. Contamos con dos psiquiatras especialistas en adicciones, una de ellas dedicada a estas conductas, que hacen un abordaje integral: evalúan el cuadro completo, tratan lo que acompaña (el juego) y coordinan el plan, siempre apoyados en la psicóloga clínica especializada en adicciones, que trabaja el cambio de hábitos y lo que hay detrás. La familia participa cuando conviene, y en adolescentes, siempre. Presencial o por telemedicina.

Si el juego incluye apuestas o compras con dinero que no se controlan, hablamos también de juego patológico y conviene la consulta de adicciones. Para el panorama completo: ver adicciones → Si dudas por dónde empezar: ¿psiquiatra o psicólogo?
Autoevaluación

¿Sientes que el juego te está costando más de lo que te da?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿Cuántas horas al día ya son un problema?

No hay un número. Los manuales no definen el trastorno por horas, sino por la pérdida de control, la prioridad del juego sobre lo demás y el daño mantenido durante meses. Cuatro horas con el sueño, los estudios y las relaciones en orden pesan menos que dos horas que se roban al sueño cada noche.

¿Es lo mismo que la adicción al juego de apuestas?

Se parecen en el mecanismo, y el juego patológico (apuestas) tiene su propio diagnóstico desde hace décadas. Cada vez más videojuegos incluyen elementos de apuesta, como cajas de recompensa o compras con dinero; cuando eso está presente, la evaluación lo tiene en cuenta.

Mi hijo se pone agresivo cuando le quito el juego. ¿Es normal?

La irritabilidad al parar es una de las señales del trastorno, y también aparece en usos intensos sin trastorno. Si las reacciones son intensas o frecuentes, o si hay caída escolar y aislamiento, conviene una consulta en terapia infantil; quitar el aparato de golpe, sin plan, suele empeorar el conflicto.

¿Tiene que dejar de jugar del todo?

En la mayoría de los casos el objetivo es un uso controlado, con reglas que se cumplan, y no la abstinencia total. Cuando el juego incluye apuestas, o cuando los intentos de control han fallado varias veces, la abstinencia por un período puede ser parte del plan.