Un recuerdo que en la infancia se juega, se sueña y se muestra en la conducta
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) aparece después de vivir o presenciar un hecho que amenazó la vida o la integridad, propia o de otros. En niñas, niños y adolescentes el recuerdo vuelve de una forma propia de la edad: en pesadillas sin contenido claro, en juegos que repiten lo ocurrido, en miedo a separarse de los padres, en regresiones como volver a mojar la cama o hablar como más pequeño, y en cambios de conducta que la familia y la escuela notan antes que el niño pueda contarlo.
No todos los niños que viven un trauma desarrollan TEPT. Influyen la intensidad y la duración de lo vivido, la edad, la historia previa y, sobre todo, el apoyo que reciben después. Cuando la exposición fue prolongada o repetida y era difícil escapar de ella, como en la violencia en casa, el abuso o la negligencia, las huellas son distintas: dificultad para regular las emociones, desconfianza y una imagen muy negativa de sí mismo, lo que la CIE-11 reconoce como TEPT complejo.
El tratamiento es la psicoterapia centrada en el trauma adaptada a la edad, con la familia como parte del proceso y, cuando corresponde, coordinación con la escuela y con los organismos de protección. La psiquiatría infantil se suma cuando el insomnio, la ansiedad o la depresión son intensos.
Señales que suelen notar los padres
- Tiene pesadillas o se despierta asustado, a veces sin poder decir qué soñó.
- Juega o dibuja escenas que repiten lo que pasó.
- Se sobresalta con facilidad, está en alerta o se asusta con ruidos y situaciones que antes no le afectaban.
- Evita lugares, personas o conversaciones que le recuerdan lo ocurrido.
- Ha retrocedido en cosas que ya lograba: vuelve a mojar la cama, habla como más pequeño, no quiere separarse de ustedes.
- Está irritable, con rabietas o enojos nuevos, o al contrario, apagado y sin interés.
- Se queja de dolores de cabeza o de barriga sin otra causa médica aparente.
- En la adolescencia: aislamiento, caída del rendimiento, conductas de riesgo, consumo, vergüenza o culpa intensas.
- Ha dicho que no quiere vivir o se ha hecho daño a propósito.
Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.
Cómo se ve en cada etapa
Niñas y niños
Juegos que repiten el evento, pesadillas sin contenido claro, miedo a separarse de los padres, regresiones como volver a mojar la cama o hablar como más pequeño, quejas físicas, irritabilidad. Con frecuencia el niño no habla de lo ocurrido y lo muestra en la conducta.
Adolescentes
Conductas de riesgo, consumo de sustancias, autolesiones, aislamiento, caída del rendimiento, vergüenza y culpa intensas, sobre todo tras violencia sexual o acoso. Suelen consultar poco por su cuenta, así que la familia y la escuela son clave para detectarlo.
Violencia de género e intrafamiliar
Cuando la violencia se prolonga y ocurre dentro de la propia casa, el cuadro suele tomar la forma del trauma complejo: desconfianza, vergüenza, dificultad para regular las emociones, sensación de no valer. La ley protege a quien la vive, y en la página de emergencias están los organismos y las líneas para pedir ayuda.
Trauma complejo
El TEPT complejo suele venir de situaciones de las que era difícil escapar, sobre todo cuando empezaron en la infancia. Además de los recuerdos y la alerta, la persona convive con emociones difíciles de regular, una imagen de sí misma marcada por la vergüenza o la culpa y relaciones que cuesta mantener. El tratamiento se organiza por fases, primero la estabilización y la regulación emocional, después el trabajo con los recuerdos y por último la reconexión con la vida, y suele ser más largo que en el TEPT clásico.
Tres ideas que atrasan la consulta
"Es muy pequeño, no se va a acordar"
Los niños pequeños guardan lo vivido aunque no puedan contarlo con palabras, y lo muestran en el sueño, en el juego y en la conducta. Atenderlo a tiempo, con la familia, suele evitar que la reacción se instale.
"Mejor no hablar de eso para que lo olvide"
Evitar el tema por completo suele dejar al niño solo con el recuerdo. Hablar cuando él lo necesite, con calma y sin forzar, ayuda; la terapia enseña a la familia cómo hacerlo, y el trabajo con el recuerdo se hace de forma gradual y a su ritmo.
"El tiempo lo cura"
El tiempo y el apoyo ayudan a muchos niños. Cuando pasadas unas semanas las pesadillas, la evitación y la alerta siguen igual o han empeorado, esperar más suele cambiar poco el cuadro, y consultar permite intervenir antes de que se sumen otros problemas.
Terapia centrada en el trauma, con la familia y la escuela
La terapia infantil empieza por la seguridad y la estabilidad, trabaja con los padres desde el inicio y avanza hacia el recuerdo cuando el niño está preparado. Cuando corresponde, se coordina con la escuela y con los organismos de protección, y la psiquiatría infantil se suma si el insomnio, la ansiedad o la depresión son intensos.
Terapia psicológica para niñas, niños y adolescentes
Intervención adaptada a la edad, con la familia como parte del tratamiento y, cuando corresponde, coordinación con la escuela y con los organismos de protección.
Primera consulta RD$ 5.000 · seguimiento RD$ 4.000 Psiquiatría infantilConsulta de psiquiatría
Evaluación y tratamiento del insomnio, la ansiedad o la depresión asociados, para que la terapia sea posible, con seguimiento coordinado con la terapia.
Primera consulta RD$ 5.500 · seguimiento RD$ 5.000 FamiliaTerapia de familia
Cuando lo ocurrido afectó a toda la familia, o cuando la dinámica en casa forma parte del problema, la terapia familiar ayuda a que el hogar vuelva a ser un lugar seguro.
RD$ 9.000Lo que nos preguntan antes de venir
¿Cuánto tiempo después del hecho conviene consultar?
Si pasadas unas semanas el niño sigue con pesadillas, evitación, alerta o retrocesos, o si el hecho fue grave, conviene consultar sin esperar más. También puede consultarse mucho después: el tratamiento ayuda aunque haya pasado tiempo.
¿Mi hijo va a tener que contar lo que pasó?
No en la primera sesión, y nunca a la fuerza. La terapia empieza por la seguridad y la confianza, y el trabajo con el recuerdo llega cuando el niño está preparado, a su ritmo y con recursos adaptados a la edad, como el juego o el dibujo.
¿Qué hacemos con la escuela?
Con autorización de los padres, el terapeuta puede coordinarse con el colegio para que sepa qué observar y cómo responder, sin que el niño tenga que dar explicaciones. Si el hecho ocurrió en la escuela o involucra a otros niños, se orienta también sobre los pasos formales.
¿Y si el trauma sigue ocurriendo?
Lo primero es la seguridad. Si hay violencia o abuso en curso, se orienta a la familia sobre los organismos de protección y los pasos a seguir, y el tratamiento psicológico acompaña ese proceso.