Quedar atrapados en el scroll infinito
Ni el DSM-5 ni la CIE-11 incluyen la adicción a las redes sociales como diagnóstico. Eso no significa que el problema no exista: significa que todavía no hay acuerdo sobre cómo definirlo y medirlo. En consulta se ve como un patrón parecido al de otras conductas adictivas: la persona usa más de lo que quiere, no consigue reducir, se siente inquieta sin el teléfono y sigue aunque note el daño en el sueño, en la concentración, en el ánimo o en las relaciones.
Las redes están diseñadas para retener la atención: el scroll sin fin, las notificaciones, la recompensa variable de los "me gusta". A eso se suma lo que la persona busca en ellas: compañía, distracción de la ansiedad, validación, o una forma de no pensar. Cuando ese uso enmascara un ánimo bajo, una ansiedad social o una dificultad para mantener la atención, debemos tratar el problema de fondo.
El trabajo consiste en entender para qué se usa, recuperar el sueño y la atención, poner límites que se puedan cumplir y llenar el tiempo con actividades y relaciones fuera de la pantalla. La psiquiatría especializada en adicciones comportamentales evalúa el cuadro completo y trata la ansiedad, la depresión o el TDAH cuando están presentes, y la psicología clínica especializada en adicciones trabaja el cambio de hábitos y lo que hay detrás.
Señales frecuentes
- Abres las redes sin haberlo decidido, muchas veces al día, y pierdes más tiempo del que querías.
- Revisas el teléfono en cuanto te despiertas y es lo último que haces antes de dormir, y duermes menos por eso.
- Te sientes inquieto, ansioso o irritable cuando no tienes el teléfono o no hay conexión.
- Comparas tu vida con lo que ves y sales sintiéndote peor.
- Te cuesta mantener la atención en una lectura, una película o una conversación sin mirar el teléfono.
- Has intentado reducir y no lo has conseguido.
- Usas las redes para no pensar, para calmar la ansiedad o para no sentirte solo.
- Tu rendimiento en el trabajo o los estudios ha bajado, o tus relaciones se resienten.
- Sientes que necesitas publicar y ver la respuesta, y el ánimo depende de ella.
Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.
Cómo varía según la edad
El uso es alto en todas las edades; el daño cambia de forma.
Niñas, niños y adolescentes
A esta edad las redes se mezclan con la identidad, la pertenencia y la imagen del cuerpo. Las señales son el sueño acortado, la irritabilidad al pedirles el teléfono, la caída escolar, el aislamiento y, con frecuencia, la ansiedad por la imagen o el acoso en línea. El trabajo se hace con la familia, en terapia infantil, con acuerdos de uso que se puedan cumplir.
Adultos jóvenes
Comparación con la vida de los demás, dificultad para concentrarse en el estudio o el trabajo, sueño corto y una sensación de que el tiempo se va. Muchas veces detrás hay ansiedad social o un ánimo bajo que el scroll sin fin enmascara.
Adultos y adultos mayores
Uso ligado a la soledad, al aburrimiento o al insomnio, y en los mayores, a la vulnerabilidad frente a la desinformación y las estafas. Cuando el teléfono sustituye a la vida social o a la pareja, suele haber algo más que tratar.
Tres ideas que atrasan la consulta
"Todo el mundo está igual"
El uso alto es la norma, y eso hace más difícil ver cuándo se convierte en problema. La diferencia está en la pérdida de control, en el daño al sueño, la atención o las relaciones, y en que los intentos de reducir no funcionan.
"Como no es un diagnóstico, no hay nada que hacer"
Que no tenga etiqueta en los manuales no impide trabajarlo. Existen herramientas para el control del tiempo, el sueño y la atención, y para lo que el uso está enmascarando; cuando hay ansiedad, depresión o TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad), se tratan.
"Se arregla borrando las aplicaciones"
Para algunas personas funciona por un tiempo. Para muchas, el uso vuelve o se traslada a otra pantalla, porque lo que buscaban en las redes sigue sin resolverse. Los límites ayudan más cuando van acompañados de una alternativa y de un trabajo sobre lo que había detrás.
Psiquiatría especializada en adicciones y psicología clínica, juntas
La consulta de adicciones comportamentales tiene su propio enfoque. Contamos con dos psiquiatras especialistas en adicciones, una de ellas dedicada a estas conductas, que hacen un abordaje integral: evalúan el cuadro completo, tratan lo que acompaña (el uso) y coordinan el plan, siempre apoyados en la psicóloga clínica especializada en adicciones, que trabaja el cambio de hábitos y lo que hay detrás. La familia participa cuando conviene, y en adolescentes, siempre. Presencial o por telemedicina.
Consulta de adicciones
Evaluación integral con psiquiatría especializada en adicciones comportamentales: qué hay detrás del uso (depresión, ansiedad, TDAH, insomnio), qué tratamiento conviene y cómo coordinarlo con la psicoterapia.
RD$ 6.500 primera vez · RD$ 6.000 seguimiento Psicología clínicaPsicoterapia individual
Con la psicóloga clínica especializada en adicciones: registro del uso, disparadores, plan de límites, recuperación del sueño y de la atención, y trabajo sobre la ansiedad, la comparación o la soledad que hay detrás.
RD$ 4.500 FamiliaTerapia de familia
Acuerdos de uso en casa, manejo de los conflictos por el teléfono y recuperación de tiempo compartido fuera de la pantalla.
RD$ 9.000 Niñas, niños y adolescentesTerapia infantil
Cuando el problema es de un niño o un adolescente, el trabajo se hace en terapia infantil, con la familia.
Primera consulta RD$ 5.000 · seguimiento RD$ 4.000¿El teléfono te está costando sueño, atención o ánimo?
Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.
Lo que nos preguntan antes de venir
¿Existe la adicción a las redes sociales?
Como diagnóstico formal, todavía no: ni el DSM-5 ni la CIE-11 la incluyen, y los investigadores siguen discutiendo cómo definirla. Como problema que llega a consulta, sí, y se trabaja con las mismas herramientas que otras conductas que se escapan del control.
¿Cuánto tiempo al día es demasiado?
No hay un umbral. Lo que cuenta es si el uso se te escapa de las manos, si te está quitando sueño, atención o relaciones, y si no consigues reducirlo cuando lo intentas.
Mi hija adolescente vive en el teléfono. ¿Se lo quito?
Quitarlo de golpe suele producir una guerra y no resuelve lo que hay detrás. Funcionan mejor los acuerdos claros y sostenibles (horarios, teléfono fuera de la habitación de noche) y observar qué está pasando: sueño, ánimo, amistades, acoso en línea. Si hay caída escolar, aislamiento o ansiedad, conviene una consulta en terapia infantil.
¿Puede ser TDAH?
El TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad) hace más difícil resistir la recompensa inmediata de las redes y más fácil perder la noción del tiempo. Si además hay desatención y desorganización en otras áreas desde la infancia, conviene evaluarlo; tratarlo suele facilitar el control del uso.