Antes de empezar. Este cuestionario es orientativo: no da un diagnóstico ni sustituye la evaluación de un profesional. Tus respuestas no se guardan ni se envían a ningún sitio; el resultado se calcula en tu dispositivo.

Responde pensando en cómo es tu hijo o hija habitualmente.

  1. Le cuesta mirar a los ojos o mantener el contacto visual cuando le hablan.

  2. No responde a su nombre de forma consistente, aunque oye bien.

  3. Le cuesta señalar o mostrar cosas para compartir su interés con otros.

  4. Muestra poco interés en otros niños o le cuesta jugar con ellos.

  5. Su lenguaje se retrasó, o lo usa de forma peculiar: repite frases, habla como un adulto, no conversa de ida y vuelta.

  6. Le cuesta entender gestos, expresiones de la cara o el tono de voz de los demás.

  7. Juega de forma repetitiva (alinear, girar, ordenar) más que de forma imaginativa.

  8. Tiene intereses muy intensos y específicos que ocupan gran parte de su atención.

  9. Se altera mucho con los cambios de rutina o con lo imprevisto.

  10. Hace movimientos repetitivos: aleteo de manos, balanceo, caminar en puntas.

  11. Reacciona de forma inusual a sonidos, luces, texturas, olores o al contacto físico.

  12. Un maestro, pediatra o terapeuta ha sugerido que se evalúe.