Qué es

Deterioro cognitivo leve, deterioro cognitivo mayor, Alzheimer: qué es cada cosa

El deterioro cognitivo es la pérdida de capacidades como la memoria, la atención, el lenguaje o el razonamiento. Cuando es leve, la persona sigue siendo independiente; cuando interfiere con la autonomía hablamos de deterioro cognitivo mayor, lo que tradicionalmente se ha llamado demencia. La enfermedad de Alzheimer es su causa más frecuente, aunque hay otras: el trastorno neurocognitivo vascular (lo que antes se llamaba demencia vascular), el de cuerpos de Lewy, el frontotemporal y varios más.

No todo deterioro cognitivo es un deterioro mayor. La depresión en el adulto mayor, los problemas de sueño, la apnea, el hipotiroidismo, la falta de vitamina B12, los efectos de algunos medicamentos, la hidrocefalia y el alcohol producen fallos de memoria que suelen mejorar cuando se tratan. Descartar estas otras causas médicas, muchas de ellas tratables, es el primer objetivo de la evaluación.

El deterioro cognitivo también aparece a cualquier edad, incluso en la infancia, después de una lesión neurológica: un ictus (accidente cerebrovascular), un traumatismo craneoencefálico, un tumor cerebral operado, la epilepsia, la esclerosis múltiple, una encefalitis o las secuelas de una hospitalización grave o de una cirugía cardíaca. En estos casos la persona, o su familia, nota que la memoria, la atención, el lenguaje o la organización del día ya no responden como antes, y la evaluación neuropsicológica precisa qué funciones se afectaron para orientar la rehabilitación.

Cuando sí hay un deterioro cognitivo mayor, un diagnóstico temprano permite tratar los síntomas, planificar los apoyos, cuidar al cuidador y tomar decisiones mientras la persona todavía puede participar en ellas. En Neurohealth trabajan juntas la neuropsicología, la psiquiatría (la psicogeriatría en el adulto mayor y la psiquiatría con experiencia en condiciones neurológicas cuando el deterioro aparece a otras edades) y la rehabilitación cognitiva, en coordinación con neurología.

Señales de que conviene evaluar

  • Olvida conversaciones recientes o repite las mismas preguntas.
  • Le cuesta encontrar palabras o los nombres de personas conocidas.
  • Se desorienta en fechas o en lugares que conocía bien.
  • Tiene problemas para manejar el dinero, pagar cuentas o hacer cálculos sencillos.
  • Le cuesta hacer tareas que antes hacía sin dificultad: cocinar, usar el teléfono, tomar los medicamentos.
  • Toma decisiones poco sensatas o cae en engaños que antes habría detectado.
  • Pierde objetos o los guarda en lugares extraños.
  • Ha perdido interés, está apático, irritable o suspicaz, o ha cambiado de carácter.
  • Necesita ayuda o supervisión para cosas que antes hacía por su cuenta.
  • Habla o procesa la información con más lentitud que antes, sobre todo después de una lesión neurológica.
  • Después de un ictus, un traumatismo o una cirugía mayor, la familia nota que ya no organiza el día ni recuerda como antes.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad

Cómo se presenta y con qué se confunde

El deterioro cognitivo tiene varias caras: algunas no son un deterioro mayor y otras aparecen mucho antes de la vejez.

Deterioro cognitivo leve

La persona nota fallos de memoria, la familia también, pero sigue siendo independiente. Una parte de estas personas progresa a un deterioro mayor con los años y otra se mantiene estable o mejora. La evaluación neuropsicológica marca la línea de base para comparar en el tiempo y detectar cambios pronto.

Depresión que parece deterioro

Apatía, lentitud, quejas de memoria, descuido personal. En el adulto mayor la depresión se confunde con un deterioro cognitivo mayor con mucha frecuencia, y tiene tratamiento. La evaluación ayuda a distinguirlas: en la depresión la persona suele quejarse de su memoria, mientras que en el deterioro mayor tiende a minimizar los fallos.

Después de una lesión neurológica, a cualquier edad

Después de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, la cirugía de un tumor cerebral, una encefalitis o una hospitalización grave, y también en la epilepsia o la esclerosis múltiple, pueden quedar dificultades de memoria, atención, lenguaje o planificación que complican volver al trabajo o a los estudios. La evaluación neuropsicológica describe el perfil y la rehabilitación cognitiva trabaja sobre las funciones afectadas y sobre las estrategias para compensarlas.

Deterioro cognitivo mayor (demencia) en etapas iniciales

Olvidos que interfieren con la vida diaria, desorientación, dificultad con el dinero y los medicamentos, cambios de carácter. Es el momento de confirmar el diagnóstico, iniciar el tratamiento de los síntomas y organizar los apoyos con la familia.

Deterioro avanzado y el cuidador

Dependencia para las actividades básicas, cambios de conducta, alteraciones del sueño. El foco se amplía: manejar los síntomas conductuales con psicogeriatría y cuidar a quien cuida, que con frecuencia llega agotado.

Mitos

Tres ideas que atrasan la consulta

"Es normal a su edad"

Cierta lentitud y algún olvido ocasional son frecuentes con los años. Olvidar lo que se acaba de decir, perderse en lugares conocidos o dejar de poder manejar el dinero son señales que merecen una evaluación. Atribuirlo todo a la edad suele retrasar el diagnóstico de lo que tiene tratamiento y la planificación de lo que no.

"Si es Alzheimer, no hay nada que hacer"

Es verdad que aún no se ha descubierto la cura, pero eso no significa que no haya mucho por hacer: tratar los síntomas y las condiciones asociadas, estimular las funciones preservadas, adaptar el entorno, orientar a la familia y prevenir crisis. Un deterioro acompañado y uno abandonado se viven de manera muy distinta, para la persona y para quien la cuida.

"Mejor no decírselo"

Las personas en etapas iniciales suelen preferir saber, y saberlo les permite participar en las decisiones sobre su cuidado, sus finanzas y sus deseos. La manera y el momento de comunicarlo se trabajan en consulta, con la familia.

Cómo lo abordamos

Neuropsicología, psiquiatría y rehabilitación, en equipo

Empezamos por una evaluación neuropsicológica que establece qué funciones están afectadas y cuáles preservadas, y que se integra con la valoración médica. La psiquiatría trata la depresión, la ansiedad, el insomnio y los síntomas conductuales: en el adulto mayor, desde la psicogeriatría; cuando el deterioro aparece a otras edades, después de un ictus, un traumatismo u otra lesión neurológica, desde la psiquiatría con experiencia en condiciones neurológicas. La rehabilitación cognitiva trabaja por mantener o recuperar la autonomía, y acompañamos al cuidador.

Evaluación

Evaluación de deterioro cognitivo

Entrevista con la persona y un familiar, pruebas neuropsicológicas estandarizadas e informe con el perfil cognitivo, las conclusiones y las recomendaciones para la familia y el equipo médico.

Consultar
Evaluación

Evaluación cognitiva tras una lesión neurológica

Después de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, una cirugía cerebral u otra lesión, a cualquier edad: qué funciones se afectaron, cuáles se conservan y cómo orientar la rehabilitación.

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Psiquiatría

Consulta de psiquiatría

Psicogeriatría para la depresión tardía, la ansiedad, el insomnio, los cuadros delirantes y los síntomas conductuales del deterioro, con manejo cuidadoso de la medicación. Cuando el deterioro aparece a otras edades como consecuencia de una lesión neurológica, lo atiende el psiquiatra con experiencia en condiciones neurológicas. Presencial o a domicilio.

Primera consulta RD$ 5.500 · seguimiento RD$ 5.000
Neuropsicología

Estimulación y rehabilitación cognitiva

Programa individual para mantener o recuperar la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas, en el deterioro cognitivo mayor y en las secuelas de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, un tumor cerebral operado, la epilepsia, la esclerosis múltiple o una encefalitis, con estrategias para el día a día y pautas para la familia.

RD$ 6.000
Familia

Apoyo al cuidador

Orientación y psicoterapia para quien cuida: organizar el cuidado, manejar la culpa y el agotamiento, y cuidarse a lo largo del proceso. Se trabaja en sesiones de psicoterapia individual. Empieza por el cuestionario de sobrecarga del cuidador.

RD$ 4.500 por sesión
Trabajamos en coordinación con neurología. La evaluación neuropsicológica no constituye por sí sola un diagnóstico definitivo de deterioro cognitivo mayor: se integra con la valoración médica y con los estudios de imagen y de laboratorio, que permiten descartar otras causas médicas tratables, como los problemas de tiroides, la falta de vitamina B12, la hidrocefalia o el efecto de algunos medicamentos.
Autoevaluación

¿Te preocupan los olvidos de un familiar, o los tuyos?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿Puede venir mi familiar aunque no quiera evaluarse?

Lo ideal es que venga acompañado de alguien que lo conozca bien. Si se resiste, puedes consultar tú primero, te orientamos sobre cómo plantearlo y qué observar. En psiquiatría también hay atención a domicilio.

¿En qué consiste la evaluación neuropsicológica?

Una entrevista con la persona y un familiar, y pruebas de memoria, atención, lenguaje, razonamiento y funciones ejecutivas, en una o más sesiones según la tolerancia. El informe describe qué está afectado y qué preservado, y orienta el tratamiento y los apoyos.

¿Hace falta ir también al neurólogo?

Con frecuencia sí: la valoración médica y los estudios de imagen y de laboratorio completan el diagnóstico y ayudan a descartar otras causas médicas, como los problemas de tiroides, la falta de vitamina B12, la depresión, el efecto de algunos medicamentos o la hidrocefalia. Coordinamos con el neurólogo que la familia elija y compartimos el informe con la autorización correspondiente.

¿La rehabilitación cognitiva sirve después de un ictus o un traumatismo?

Sí, es una de sus indicaciones principales. Después de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, la cirugía de un tumor cerebral o una encefalitis, el cerebro conserva capacidad de reorganizarse, sobre todo en los primeros meses, y la rehabilitación aprovecha ese periodo para entrenar las funciones afectadas y enseñar estrategias que compensen lo que no se recupera del todo. Empieza con una evaluación neuropsicológica que fija el punto de partida, y se coordina con neurología y con los demás profesionales de la rehabilitación.

Cuido a mi madre y estoy agotada. ¿Es normal?

Es muy frecuente, y no habla mal de ti. Cuando cuidar se prolonga, la sobrecarga aumenta tu riesgo de depresión y de enfermedad física, y eso también termina afectando a tu madre. Cuidarte es parte del tratamiento: tenemos apoyo psicológico para ti, en sesiones individuales, y podemos empezar por revisar juntas cuánto pesa lo que llevas.