Qué es

Dos polos, un mismo trastorno

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo en el que se alternan episodios de manía o hipomanía (días o semanas de euforia o irritabilidad, menos necesidad de dormir, más energía, más impulsividad) y episodios de depresión. Entre uno y otro puede haber períodos de estabilidad.

En la manía la persona puede sentirse capaz de todo, dormir tres horas y no cansarse, hablar sin parar, gastar de más, tomar decisiones arriesgadas o discutir con todos. En la hipomanía ocurre algo parecido con menos intensidad, y a veces la persona lo vive como su mejor versión, lo que hace difícil reconocerlo como síntoma. La depresión bipolar se parece a cualquier otra depresión, y si se trata solo con antidepresivos, en algunas personas puede empeorar o precipitar un episodio de manía.

Es una condición de curso prolongado, con una base biológica bien documentada, que en la mayoría de los casos responde bien a los estabilizadores del ánimo y a la psicoterapia orientada a reconocer las señales tempranas. Con tratamiento, muchas personas con trastorno bipolar llevan una vida plena y estable.

Señales de un episodio de manía o hipomanía

  • Llevas varios días sintiéndote eufórico, acelerado o irritable, de forma que otros lo notan.
  • Duermes mucho menos de lo habitual sin sentir cansancio.
  • Hablas más y más rápido, y los pensamientos van a toda velocidad.
  • Te sientes más seguro de ti mismo de lo habitual, capaz de cualquier cosa.
  • Haces gastos, tomas decisiones o tienes conductas arriesgadas que no son propias de ti.
  • Te distraes con cualquier cosa y empiezas muchas cosas a la vez.
  • Notas un aumento del interés sexual.
  • Después del episodio, caes en una depresión.
  • Tienes familiares con trastorno bipolar.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad

Cómo varía según la edad

Suele empezar en la adolescencia o al inicio de la adultez, y en cada etapa puede confundirse con otra cosa.

Adolescentes y adultos jóvenes

Los primeros episodios suelen ser depresivos o mixtos: irritabilidad extrema, insomnio, conductas de riesgo, consumo de sustancias, caída brusca del rendimiento. Puede confundirse con TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad), con depresión o con "cosas de la edad", y por eso el diagnóstico suele tardar.

Adultos

Patrón más claro de episodios: temporadas de mucha energía y poco sueño seguidas de depresiones marcadas. Muchas personas llegan con varios tratamientos antidepresivos fallidos a la espalda. Reconstruir la historia de los episodios es una parte central del diagnóstico.

Adultos mayores

Un primer episodio de manía después de los 60 hace necesario descartar otras causas médicas y neurológicas. En personas ya diagnosticadas, los episodios pueden confundirse con un deterioro cognitivo o con efectos de medicamentos, y el manejo de la medicación requiere más cuidado.

Mitos

Tres ideas que atrasan el diagnóstico

"Bipolar es cambiar de humor de un momento a otro"

Los cambios de humor a lo largo de un mismo día, por sí solos, no definen un trastorno bipolar. Los episodios duran días o semanas y traen cambios en el sueño, la energía y la conducta, además del ánimo. Confundir ambas cosas hace que se diagnostique de más en unas personas y de menos en otras.

"Cuando estoy bien no necesito medicación"

Con frecuencia la estabilidad es justamente el efecto del tratamiento. Suspenderlo por cuenta propia es una de las causas más frecuentes de recaída, y por eso los ajustes se hacen con el psiquiatra, que puede valorar cuándo y cómo conviene cambiar algo.

"La hipomanía es mi mejor momento"

Se siente así: creativo, productivo, encantador. Con frecuencia, sin embargo, precede a un episodio depresivo y, con el tiempo, a decisiones que cuestan caro. Aprender a reconocerla temprano es uno de los aportes más valiosos de la psicoterapia.

Autoevaluación

¿Has tenido períodos en los que sentías que podías con todo sin necesidad de descansar?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

Me diagnosticaron depresión, ¿cómo sé si es bipolar?

Si has tenido períodos de varios días con mucha energía, poco sueño y aceleración, si los antidepresivos te han puesto inquieto o te han hecho empeorar, o si hay familiares con trastorno bipolar, conviene una evaluación que revise tu historia completa, más allá de la depresión actual. La primera consulta, con psiquiatría o con psicología, orienta por dónde conviene empezar. Aquí explicamos la diferencia: ¿psiquiatra o psicólogo?

¿Voy a tomar medicación toda la vida?

En la mayoría de los casos el tratamiento de mantenimiento es prolongado, porque reduce la probabilidad de nuevos episodios, que sin él tienden a repetirse y, en muchas personas, a hacerse más graves. Eso no implica la misma dosis ni el mismo fármaco durante todo ese tiempo: se ajusta con el psiquiatra, y el objetivo es que la medicación mantenga el ánimo regulado para que puedas ser funcional en tu vida diaria.

¿La psicoterapia sirve si ya tomo medicación?

Sí, y bastante. Las personas que combinan medicación con psicoterapia suelen tener menos recaídas, porque aprenden a detectar los primeros signos de un episodio y a actuar antes de que se instale.

¿Puede mi familia participar?

Es muy recomendable. La familia suele ser la primera en notar que un episodio empieza. Trabajamos con ella para que sepa qué observar, cómo ayudar y cuándo avisar.