Qué es

Un problema que se nota también de día

El insomnio es la dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo o para volver a dormir después de despertarse temprano, al menos tres noches por semana durante tres meses o más, con consecuencias de día: cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, ánimo bajo.

Con frecuencia empieza por algo concreto (estrés, una enfermedad, un cambio de horarios) y se mantiene por otra cosa: la preocupación por no dormir, las horas en la cama despierto, las siestas para compensar, el alcohol o las pastillas para dormir. Ese círculo es lo que trabaja la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que las guías clínicas recomiendan como primera opción de tratamiento.

En muchas personas el insomnio acompaña o anticipa otra condición: ansiedad, depresión, un trastorno bipolar que empieza, dolor crónico, apnea del sueño. Por eso la evaluación mira más allá del sueño y considera otras causas médicas y psiquiátricas.

Señales frecuentes

  • Tardas más de 30 minutos en dormirte.
  • Te despiertas de noche y no logras volver a dormir.
  • Te despiertas antes de lo que querrías.
  • Duermes varias horas y aun así el sueño no te descansa.
  • Sientes miedo o tensión al acostarte, anticipando que no vas a dormir.
  • Tienes cansancio, somnolencia o irritabilidad durante el día.
  • Usas alcohol, pastillas o remedios para poder dormir.
  • Roncas fuerte y hacen pausas en tu respiración (posible apnea).

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad

Cómo varía según la edad

Las causas y el manejo cambian con la etapa de la vida.

Niñas, niños y adolescentes

Resistencia a acostarse, despertares, pesadillas, y en adolescentes un retraso del reloj biológico (se duermen y se despiertan tarde) que las pantallas suelen agravar. El sueño insuficiente puede confundirse con TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad), irritabilidad o bajo rendimiento.

Adultos

Insomnio ligado al estrés, a la ansiedad o a la depresión, horarios irregulares, uso de pantallas y cafeína, y con frecuencia una dependencia de pastillas para dormir que se instaló como solución temporal. Es el grupo en el que la terapia cognitivo-conductual cuenta con más evidencia.

Adultos mayores

El sueño se vuelve más ligero y fragmentado con la edad, pero el insomnio que se mantiene durante meses merece una evaluación: puede señalar depresión, dolor, apnea, efectos de medicamentos o el inicio de un deterioro cognitivo. Los sedantes a esta edad aumentan el riesgo de caídas y confusión.

Mitos

Tres ideas que atrasan la consulta

"Con una pastilla se resuelve"

Los hipnóticos suelen ayudar los primeros días; con el uso prolongado pueden perder efecto, generar dependencia y empeorar la calidad del sueño. Las guías clínicas recomiendan como primera opción la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que cambia los hábitos y los pensamientos que lo mantienen. La medicación se reserva para casos concretos y por tiempo definido.

"Hay que quedarse en la cama hasta que llegue el sueño"

Pasar horas despierto en la cama enseña al cerebro a asociar la cama con la vigilia. Levantarse cuando no llega el sueño y volver cuando aparece es una de las técnicas centrales del tratamiento.

"Recupero el sueño el fin de semana"

Dormir hasta tarde el sábado desordena el reloj interno y suele hacer más difícil dormir el domingo. Levantarse a la misma hora todos los días es uno de los pilares del tratamiento.

Cómo lo abordamos

La terapia como eje, y medicación cuando hace falta

Empezamos por evaluar qué mantiene el insomnio y qué otra condición puede haber detrás, considerando otras causas médicas y psiquiátricas. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio es el eje del tratamiento; la psiquiatría participa cuando hay ansiedad, depresión u otra condición que tratar, o cuando hay que retirar con seguridad una medicación para dormir. La primera consulta, con psiquiatría o con psicología, orienta por dónde conviene empezar.

Autoevaluación

¿Llevas semanas durmiendo mal?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿Puedo dejar las pastillas para dormir?

En la mayoría de los casos sí, de forma gradual y con supervisión, porque la retirada brusca puede producir insomnio de rebote y ansiedad. El psiquiatra planifica la reducción mientras la terapia construye el sueño sin medicación.

¿Cuánto tarda en funcionar la terapia para el insomnio?

Suele producir cambios claros en cuatro a ocho semanas. Las primeras semanas pueden ser exigentes, porque se reduce el tiempo en cama para consolidar el sueño, pero el efecto tiende a mantenerse en el tiempo, a diferencia de lo que ocurre con muchos hipnóticos al retirarlos.

¿Y si ronco y me quedo sin aire de noche?

Puede ser apnea del sueño, una condición con tratamiento propio. Te orientamos para una evaluación con el especialista correspondiente y, mientras tanto, trabajamos el insomnio y el ánimo.

¿Dormir mal puede ser señal de otra cosa?

Con frecuencia. En muchas personas el insomnio es uno de los primeros síntomas de la ansiedad, la depresión o el trastorno bipolar, y también puede responder a otras causas médicas. Por eso la evaluación mira el cuadro completo.