Qué es

Un trastorno del neurodesarrollo que en muchas personas continúa en la adultez

El TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad) es una condición del desarrollo cerebral que afecta la atención, el control de los impulsos y la capacidad de organizarse y regular la energía. Empieza en la infancia y, en una parte importante de las personas, continúa en la vida adulta, muchas veces sin que nadie lo haya identificado.

En los adultos la hiperactividad suele notarse menos: en lugar de correr por el aula, la persona siente inquietud interna, cambia de tarea con mucha frecuencia o le cuesta estar en calma. Lo que más se ve es la desatención y la desorganización, que con los años se confunden con rasgos de carácter: "es despistado", "no le pone empeño", "deja todo para el final".

Se describen tres presentaciones: predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva-impulsiva y combinada. La presentación cambia con la edad: la hiperactividad tiende a bajar y la desatención a mantenerse.

Esa confusión tiene un costo, porque sin diagnóstico muchas personas con TDAH acumulan frustración, problemas escolares o laborales, dificultades en las relaciones y, con frecuencia, ansiedad o depresión que pueden ser consecuencia de años de esfuerzo contra algo que no sabían que tenían.

Señales frecuentes en adultos

  • Te cuesta empezar tareas, sobre todo las aburridas o largas, y las postergas hasta que se vuelven urgentes.
  • Postergas lo que tienes que hacer, empiezas proyectos con entusiasmo y los dejas a medias, y saltas de una tarea a otra sin cerrar ninguna.
  • Te cuesta ponerte en marcha si no hay presión: la urgencia de una fecha límite es, muchas veces, lo único que enciende las ganas de hacer.
  • Pierdes el hilo en reuniones, conversaciones o lecturas aunque te interesen.
  • Olvidas citas, plazos y objetos, y vives con listas y alarmas que igual se te pasan.
  • Tienes muchas ideas y proyectos empezados, y pocos terminados.
  • Te resulta difícil manejar el tiempo: llegas tarde o calculas mal cuánto toma cada cosa.
  • Interrumpes, hablas o decides de manera impulsiva y después te arrepientes.
  • Sientes inquietud interna o la necesidad de estar haciendo algo casi todo el tiempo.
  • Tus emociones pasan de cero a cien: frustración, irritabilidad o desánimo intensos y rápidos.
  • Sientes que rindes por debajo de tu capacidad.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la edad

Cómo varía según la edad y el sexo

Los síntomas cambian con la edad y pueden variar según el sexo. Lo que en un niño es correr por el aula, en un adulto suele ser una mente que cuesta frenar.

Niñas, niños y adolescentes

Desatención, inquietud e impulsividad en casa y en la escuela, desde antes de los 12 años.

Ver TDAH en niñas, niños y adolescentes →

Adultos

Desatención, procrastinación, dificultad con el tiempo y el dinero, inquietud interna, emociones intensas, muchos proyectos empezados. Suele acompañarse de ansiedad, insomnio o depresión, y a veces esos son el motivo de consulta.

Mujeres en la perimenopausia

Con la caída de los estrógenos, muchas mujeres notan que las estrategias que les funcionaron durante años dejan de alcanzar: más olvidos, más desorganización, dificultad para concentrarse y emociones a flor de piel. En algunas es el momento en que un TDAH que siempre estuvo ahí se hace visible por primera vez, y con frecuencia se confunde con ansiedad, depresión o con los propios cambios hormonales.

Adultos mayores

Olvidos, desorganización y dificultad para concentrarse que pueden confundirse con el inicio de un deterioro cognitivo. Una evaluación neuropsicológica ayuda a orientar si se trata de un TDAH presente desde la infancia, de un problema de memoria de aparición reciente o de una combinación de ambos, y en algunos casos hace falta seguimiento en el tiempo para aclararlo.

Mitos

Tres ideas que atrasan el diagnóstico

"Eso es de niños"

En muchas personas el TDAH continúa después de los 18, aunque cambia de forma: menos movimiento, más desorganización, más dificultad para mantener la atención y regular las emociones. Una parte de los adultos recibe el diagnóstico cuando evalúan a sus propios hijos y se reconocen en ellos.

"Cualquiera se distrae"

Distraerse forma parte de la vida de cualquiera; la diferencia está en la intensidad, en que ocurre desde la infancia, en que pasa en varios ámbitos (trabajo, casa, relaciones) y en el daño que causa. En el TDAH la distracción forma parte de un patrón que interfiere con la vida durante años.

"Es falta de disciplina"

Las personas con TDAH suelen esforzarse mucho para lograr lo mismo que los demás. La dificultad está en las funciones ejecutivas del cerebro, las que organizan, priorizan y mantienen el esfuerzo. Entender cómo funciona tu cabeza es un buen punto de partida; la culpa no suele serlo.

Autoevaluación

¿Sospechas que puedes tener TDAH?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿Necesito un diagnóstico previo o una referencia médica?

No. Puedes agendar la evaluación directamente. Si ya tienes informes anteriores o estás en tratamiento, tráelos: ayudan a completar la historia.

¿En qué consiste la prueba de realidad virtual?

Usas un visor que te sitúa en un entorno cotidiano, por ejemplo un aula o una oficina, mientras realizas tareas con distractores parecidos a los de la vida diaria. La prueba registra de forma objetiva cómo funcionan tu atención, tu memoria de trabajo, tu control de impulsos y tu velocidad de procesamiento. Es cómoda y no requiere experiencia con tecnología.

¿Cuánto tarda todo el proceso?

Una vez agendada la primera cita, la evaluación puede completarse en una semana; el ritmo lo marca, sobre todo, la rapidez con la que respondas los cuestionarios de autollenado. Cuando todo el proceso está completo, el informe suele estar listo entre 7 y 10 días después, y se entrega en una sesión de discusión de resultados.

¿El informe sirve para la escuela, la universidad o el trabajo?

Sí. El informe es un documento clínico formal, con los resultados de las pruebas y las recomendaciones, que puedes presentar cuando necesites solicitar adaptaciones académicas o laborales.

¿Se puede tratar sin medicación?

Depende de cada caso. El programa de intervención y la terapia infantil trabajan las dificultades con herramientas psicoterapéuticas, y muchas personas mejoran con ellas. Cuando los síntomas son intensos, la medicación suele ayudar de forma notable. La mayor evidencia científica, en general, respalda el tratamiento combinado: psicoterapia y fármacos a la vez. La decisión se toma contigo, después de la evaluación.

¿Y si resulta que no es TDAH?

También es un resultado útil. La evaluación identifica qué puede estar causando las dificultades, por ejemplo ansiedad, depresión, problemas de sueño u otra condición, y el informe orienta el tratamiento que corresponde. Además, el informe ofrece un perfil de funcionamiento cognitivo (cómo trabajan tu atención, tu memoria de trabajo y tu control de impulsos) que es útil con independencia del diagnóstico.

¿El TDAH y el autismo pueden darse juntos?

Sí, pueden coexistir, y ocurre con cierta frecuencia. Algunas dificultades se parecen, como la desatención o la inquietud, y otras son propias de cada condición, por eso en la evaluación de TDAH tenemos en cuenta esa posibilidad al recoger la historia y al interpretar los resultados. Si aparecen indicios de autismo (TEA), lo conversamos contigo y orientamos los pasos siguientes.