Qué es

Una alarma que se dispara en el cuerpo y en la conducta

La ansiedad es el sistema de alarma del cuerpo, y en la infancia forma parte del desarrollo: el miedo a la oscuridad, a separarse de los padres o a los desconocidos aparece y desaparece con la edad. Hablamos de un trastorno de ansiedad cuando el miedo o la preocupación son desproporcionados para la edad, duran meses y empiezan a limitar la vida del niño: deja de ir a cumpleaños, se niega a ir a la escuela, no duerme, evita hablar en clase.

Las formas más frecuentes en esta etapa son la ansiedad por separación, la ansiedad generalizada (preocupación por muchas cosas a la vez, con frecuencia por el rendimiento o por que algo malo pase en la familia), las fobias específicas y, desde la adolescencia, la ansiedad social. Con frecuencia coexiste con el TDAH (déficit de atención con o sin hiperactividad), con dificultades de aprendizaje o con síntomas de ánimo, y por eso lo indicado es evaluar el cuadro completo.

El tratamiento con mejor respaldo en niñas, niños y adolescentes es la psicoterapia adaptada a la edad, con participación de los padres, en particular la de orientación cognitivo-conductual. Cuando la ansiedad es intensa y no mejora con la terapia, la psiquiatría infantil valora si conviene medicación, en coordinación con la terapia.

Señales que suelen notar los padres

  • Se queja de dolores de cabeza o de barriga sin otra causa médica aparente, sobre todo antes de la escuela o de eventos.
  • Le cuesta separarse de ustedes, se niega a dormir solo o a quedarse con otras personas.
  • Tiene miedos que interfieren con su vida: ir a la escuela, hablar en público, dormir, los animales, la oscuridad.
  • Pregunta una y otra vez si todo va a estar bien y necesita que lo tranquilicen.
  • Evita cumpleaños, deportes o actividades en grupo, o se queda callado en clase aunque sepa la respuesta.
  • Está irritable o tiene rabietas cuando algo cambia o no sale como esperaba.
  • Duerme mal: le cuesta dormirse, tiene pesadillas o se despierta de noche.
  • Se exige demasiado y se angustia con los exámenes o con equivocarse.
  • El rendimiento escolar ha bajado o ha empezado a negarse a ir a la escuela.

Tener varias de estas señales no confirma un diagnóstico: hay otras condiciones que se parecen, y por eso la evaluación es importante.

Según la etapa

Cómo se ve en cada etapa

Niñas y niños

Dolores de barriga o de cabeza antes de la escuela, negativa a separarse de los padres, miedos intensos a dormir solos o a la oscuridad, rabietas cuando algo cambia. Muchas veces el niño no dice que tiene ansiedad, la muestra con el cuerpo o con la conducta.

Adolescentes

Miedo al juicio de los demás, evitación de exponerse en clase o en grupo, perfeccionismo, quejas físicas, irritabilidad. La ansiedad social suele empezar en esta etapa y con frecuencia se confunde con timidez.

Mitos

Tres ideas que atrasan la consulta

"Es tímido, ya se le pasará"

Una parte de los miedos de la infancia se resuelve con la edad, y por eso se observa antes de diagnosticar. Cuando el miedo dura meses, limita lo que el niño hace o le impide disfrutar, esperar suele significar que la evitación se consolide. La timidez y la ansiedad social se parecen desde fuera, y la diferencia está en el sufrimiento y en lo que el niño deja de hacer.

"Si lo obligo a enfrentarlo, aprende"

Exponerse a lo temido forma parte del tratamiento, y funciona cuando es gradual, acordada y acompañada. Forzar de golpe suele aumentar el miedo y dañar la confianza en los padres. En la terapia se enseña a la familia cómo acompañar esa exposición paso a paso.

"Es por algo que hicimos mal"

La ansiedad tiene una base temperamental, con frecuencia familiar, y se mantiene por la manera en que todos respondemos a ella, con la mejor intención. Los padres son parte central del tratamiento, y eso tiene que ver con aprender respuestas nuevas, sin culpas.

Autoevaluación

¿Te preocupa la ansiedad o el ánimo de tu hijo?

Responder el cuestionario toma pocos minutos y te ayuda a saber si conviene consultar y con quién. Es un primer paso; la evaluación la hace el profesional.

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de venir

¿A qué edad se puede consultar?

Desde la etapa preescolar. Los miedos y la ansiedad por separación se atienden con la familia desde muy temprano, y en niños pequeños gran parte del trabajo se hace con los padres.

¿Tengo que venir yo o mi hijo?

En la primera consulta suelen venir los padres, con o sin el niño según la edad, para contar la historia con calma. Después el terapeuta organiza las sesiones: con el niño, con los padres o alternando, según lo que el caso requiere.

¿Se le van a dar medicamentos?

En la mayoría de los casos el tratamiento es psicológico. La medicación se reserva para los cuadros intensos que no mejoran con la terapia, la indica la psiquiatría infantil después de valorar al niño y se combina con el trabajo terapéutico.

¿Qué hago mientras esperamos la cita?

Evita forzar y evita también evitar por él: acompaña sin resolver todo, mantén las rutinas y el sueño, y no lo castigues por tener miedo. Si aparecen ideas de muerte o de hacerse daño, no esperes a la cita: llama al 911 o a la línea 811, o acude a la emergencia más cercana.